DESDE CEDEIRA HASTA "A PORTA
DO ALÉN"
Cedeira, la antigua Cetaria de
los romanos, puede presumir de tener uno de los paisajes
más asombrosos de toda Galicia. Situada en la desembocadura
del río Condomiñas, esta pequeña villa
marinera se mira en el azul constante de su apacible ría.
El pueblo nació en la margen izquierda del río.
De las antiguas murallas medievales se conserva aún
hoy A Porta de Vila (La puerta de la Villa), estrecho pasadizo
entre muros centenarios que conduce hasta la iglesia. Desde
aquí, Cedeira extendió sus amplias plazas
y avenidas hacia la margen derecha del río, siguiendo
los arenales de la playa de A Magdalena.

La villa está protegida
por un cinturón verde de elevadas cumbres. Sobre
una de ellas, y en la desembocadura de la ría, se
encuentra la capilla de San Antonio de Corbeiro (siglo XVII).
Desde allí se divisan los acantilados de Punta Chirlateira,
en la orilla opuesta, un bello prólogo para la visita
a la ermita de San Andrés.
San Andrés de Teixido,
en la sierra de A Capelada, es el segundo santuario de peregrinación
más importante de Galicia, después de Santiago
de Compostela. Colgado al borde de los acantilados más
altos de Europa Occidental, su paisaje sobrecogedor basta
para explicar por qué desde tiempos paganos fue considerado
como lugar de paso hacia el Más Allá. A San
Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo
(a San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue
de vivo), manda la tradición. Los espíritus
de aquéllos que no cumplieron en vida su promesa
de ir en romería lo hacen tras la muerte, encarnados
en alguna alimaña. También hasta aquí
llegan las almas en pena de la Santa Compaña, buscando
a porta do Alén, la puerta hacia el mundo de ultratumba.

San Andrés de Teixido es
el santuario de la muerte, pero también de la vida
y de la fecundidad. Aquí se encuentran plantas con
propiedades sobrenaturales, como la herba de namorar (hierba
de enamorar) o el xunco de ben parir (junco del bien parir).
Los romeros pueden obtener favores del santo bebiendo de
la Fuente de los Tres Caños y llevarse como recuerdo
algunos sanandreses, figurillas de pan hechas por los artesanos
del lugar, pintadas con vivos colores, y que hacen referencia
a la vida del santo: su retrato, la mano, la barca, el pez
y el pensamiento.